Como vimos en publicaciones anteriores, Integrated Project Delivery (IPD) es un proceso intencional, orientado a la mejora continua y a la colaboración temprana entre las partes clave del proyecto.
Desde el inicio, el equipo de IPD necesita planificar con claridad:
- Cómo se ejecutará el proyecto.
- Cuál es la forma adecuada de ponerlo en marcha.
- Qué método se usará para evaluar la efectividad del plan.
- Cuándo y cómo se revisará el plan para mejorar los resultados.
Este esfuerzo inicial suele ser mayor que en enfoques tradicionales y puede generar ansiedad en equipos que se acercan por primera vez a IPD. Aun así, es una inversión necesaria: cuando se gestiona bien, ayuda a reducir fricción, alinear expectativas y sostener la colaboración a medida que el proyecto avanza.
La negociación y ejecución de un acuerdo IPD debe alinear al equipo con los objetivos del proyecto y motivar la colaboración. Requiere dedicación —y, en muchos casos, acompañamiento especializado— para gestionarlo adecuadamente, pero puede aportar beneficios que superan significativamente el costo y el esfuerzo inicial.
Paso a paso para iniciar un proyecto IPD
Cada propietario y cada proyecto tienen su propio contexto, restricciones y desafíos. Por eso, el proceso debe ajustarse a los requisitos específicos de cada caso.
Aun así, existen pasos generales que pueden servir como punto de partida para estructurar el arranque de muchos proyectos IPD:
- Alineación del propietario. Antes de incorporar al resto del equipo, el propietario debe tener claridad sobre sus objetivos, criterios de éxito, expectativas de colaboración y nivel de participación en el proceso.
- Selección del equipo. La selección debe considerar no solo capacidades técnicas, sino también disposición para colaborar, compartir información y participar en un entorno de toma de decisiones integrada.
- Alineación del equipo y taller de contrato. Una vez reunidas las partes clave, el equipo necesita trabajar sobre objetivos comunes, roles, responsabilidades, mecanismos de coordinación y bases del acuerdo.
- Tareas posteriores al taller. Después del taller, el equipo debe consolidar acuerdos, revisar pendientes y ajustar el plan de ejecución según lo aprendido durante la alineación inicial.
En algunos casos, estos pasos pueden desarrollarse en paralelo con trabajos de revisión o preparación técnica. Lo importante es mantener la intención del proceso: construir alineación temprana, establecer reglas claras de colaboración y crear una base sólida para la ejecución del proyecto.