4 cualidades del propietario para un buen IPD
El papel del propietario es decisivo en un proyecto con IPD (Integrated Project Delivery). Define los objetivos, marca la dirección y crea las condiciones de transparencia y colaboración que el equipo necesita para entregar valor. Además, a diferencia de otros participantes, el propietario no puede “salir” del proyecto: sus decisiones y su forma de participar condicionan todo el proceso.
El propietario ideal —sabemos que es una utopía— reúne al menos estas cuatro cualidades.
1. Involucrado
Participar en un IPD no es una tarea superficial. El equipo del propietario debe involucrarse en la gestión del proyecto y mantener una presencia activa en las decisiones relevantes, tanto a nivel estratégico como operativo.
Si eres propietario o representas a uno, conviene hacerse una pregunta directa: ¿mi equipo tiene la capacidad de involucrarse de forma profunda en el proyecto?
Ese compromiso requiere tiempo, criterio y esfuerzo. Pero también es una oportunidad: permite al propietario influir directamente en el resultado, anticipar riesgos y entender con mayor claridad qué recibirá al final del proceso.
Un propietario involucrado conoce el estado y el progreso del proyecto. Puede apoyarse en consultores para gestionar tareas específicas, pero no puede delegar por completo la toma de decisiones.
2. Colaborativo
Si un propietario quiere obtener los beneficios de un buen IPD, también debe actuar de forma colaborativa. Cuando el equipo percibe al propietario como autoritario o centrado únicamente en sus propios problemas, los participantes tienden a priorizar los intereses de sus empresas por encima de las necesidades del proyecto.
La honestidad y la transparencia del propietario son fundamentales. En un entorno IPD, el equipo puede innovar mejor cuando comprende el negocio, las restricciones y los recursos disponibles del propietario.
La confiabilidad también importa: cumplir compromisos, responder a tiempo y tomar decisiones considerando las necesidades del equipo de proyecto son prácticas esenciales para sostener la colaboración.
3. Competente
Un propietario no puede comprometerse correctamente con el equipo si no está bien informado o si sus solicitudes no son realistas.
Hasta cierto punto, esta brecha puede compensarse incorporando consultores de confianza, con disposición y experiencia para acompañar el proceso. Su rol es ayudar al propietario a interpretar la información, anticipar consecuencias y proteger sus intereses sin bloquear la colaboración del equipo.
4. Comprometido
Los proyectos IPD suelen desafiar prácticas existentes y buscar nuevas formas de generar valor e innovación. En las primeras experiencias, el equipo puede cometer errores y el propietario puede verse tentado a abandonar el proceso.
Ese es un momento crítico. Mantener el compromiso con el enfoque IPD demuestra al equipo que el propietario está dispuesto a respaldar la exploración de opciones, el aprendizaje y la búsqueda de soluciones innovadoras.
Ese apoyo fortalece la confianza y aumenta las probabilidades de que el equipo trabaje realmente como una unidad.
¿Cómo evaluar si IPD es adecuado para el proyecto?
Para confirmar si IPD es el método adecuado para un proyecto específico, puede elaborarse una matriz de elección por ventajas (CBA) y comparar los beneficios de distintos sistemas de entrega.
Este análisis ayuda a tomar una decisión más estructurada, considerando las características del proyecto, el nivel de colaboración requerido y la capacidad real del propietario para participar en el proceso.