Gestión de información en construcción: ¿para qué sirve?

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Royner Tineo
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La transformación digital en la industria de la construcción no consiste solo en adoptar nuevas herramientas. Implica cambiar la forma en que diseñamos, construimos, operamos y mantenemos activos, con información más clara, verificable y útil durante todo el ciclo de vida.

En ese contexto, la gestión de la información es una base crítica para implementar BIM con madurez. Sin requisitos claros, responsabilidades definidas y procesos de intercambio confiables, el modelo pierde valor como activo de decisión.

Lo que han hecho otros

Una de las referencias más citadas en la adopción estratégica de BIM es la hipótesis planteada en 2011 en Reino Unido por el BIM Working Group Strategy Paper: “El gobierno como cliente puede obtener mejoras significativas en el costo, el valor y el rendimiento ecológico a través del uso de información abierta sobre activos que se pueden compartir”. Esta visión fue aceptada y publicada como mandato BIM en la Estrategia de Construcción 2011.

Sus resultados demostraron una propuesta de valor significativa, basada en prácticas con cualidades concretas:

  • Estaban guiadas por objetivos claros y orientadas a cumplirlos.
  • Usaban información estructurada y verificada.
  • Gestionaban modelos e intercambios de información en un entorno colaborativo y seguro.

Las oportunidades de gestionar mejor la información

La gestión de la información mejora la eficiencia y el rendimiento porque habilita formas más coordinadas e innovadoras de trabajar. También ayuda a tomar mejores decisiones y a aumentar la previsibilidad mediante una gestión más clara del riesgo.

Cuando la metodología se implementa correctamente, las organizaciones pueden fortalecer su competitividad y capacidad dentro del sector. Además, se abren oportunidades para nuevos modelos de negocio en distintos niveles de la cadena de suministro.

La gestión de la información según ISO 19650 depende de la participación activa de las partes interesadas: cliente, diseñador, contratista, subcontratista y otros actores del proyecto. Cada uno asume responsabilidades específicas dentro del proceso.

Por eso, pedir simplemente “un proyecto BIM” no es suficiente para obtener sus beneficios. El rol del cliente es establecer con precisión qué información necesita, para qué la necesita y cómo debe entregarse. Del mismo modo, usar herramientas inapropiadas o procesos poco definidos puede impedir que el trabajo se alinee con la intención de ISO 19650.

Hacia una industria más conectada

La transformación digital del sector suele requerir nuevos estándares, métodos y acuerdos de trabajo. Por eso, la claridad en los requisitos, las clasificaciones, los protocolos y los procesos de intercambio de información se vuelve crítica.

Contar con información estandarizada y de buena calidad permite intercambiarla, integrarla e interrogarla para distintos usos, incluyendo tecnologías avanzadas aplicadas al entorno construido.

Según estudios, una causa de baja productividad en la construcción es el alto costo del intercambio de información y la falta de transparencia. Frente a este reto, existen iniciativas orientadas a desarrollar prácticas innovadoras que mejoren el desempeño de los distintos sectores dentro del entorno construido.

Estos enfoques permiten avanzar hacia una mayor automatización de procesos durante el diseño, la construcción, la operación y el mantenimiento. Con una buena gestión de información, los modelos BIM inteligentes pueden actualizarse casi en tiempo real, utilizando datos de sensores e intercambiando información con otros sistemas mediante Internet de las cosas (IoT).

Entre los beneficios esperados están:

  1. Optimizar el rendimiento de las inversiones.
  2. Mejorar la salud y la seguridad.
  3. Mejorar la experiencia del usuario final.
  4. Hacer más viable el desarrollo de ciudades inteligentes.

Más que tecnología

Lograr estos resultados requiere más que incorporar nuevas plataformas. También exige colaboración entre actores de la industria, estándares compartidos, políticas claras y nuevas capacidades técnicas.

La gestión de la información deja de ser un complemento y se convierte en una base para desarrollar infraestructura más eficiente, confiable y preparada para el futuro.