BIM no es solo el uso de software. Aunque esa idea sigue siendo común, una implementación BIM efectiva requiere procesos de trabajo colaborativo que conecten el diseño, la construcción y la operación del activo construido.
Para que BIM aporte valor real a una organización, conviene empezar con preguntas claras. Estas seis ayudan a definir el alcance, ordenar prioridades y evitar que la implementación dependa únicamente de herramientas o capacitaciones aisladas.
1. ¿Tienes un plan?
Antes de avanzar, infórmate sobre BIM tanto como sea posible y define qué pasos debe seguir tu organización. Es útil establecer objetivos por escrito: qué se espera lograr, en qué áreas se aplicará y cómo se medirá el avance.
Este trabajo puede estructurarse con el apoyo de un experto mediante un plan de implementación y ejecución BIM (BEP). Ese plan debe ayudar a ordenar los requerimientos de información de la organización (ISO 19650-1, 5.2), de los activos (ISO 19650-1, 5.3), de los proyectos (ISO 19650-1, 5.4) y del intercambio de información con el equipo (ISO 19650-1, 5.5).
2. ¿Hay prisa?
Con la velocidad con la que BIM se ha extendido en la industria, es comprensible que muchas empresas quieran adoptarlo cuanto antes. Sin embargo, apresurarse suele producir resultados limitados.
Es común que una compañía envíe a parte de su equipo a un curso básico de modelado y luego espere mejoras inmediatas en eficiencia o productividad. El problema es que BIM no se implementa solo con capacitación en software. Para aprovechar la metodología, es necesario entender cómo aplicarla dentro del tipo de organización, sus proyectos, sus flujos de trabajo y sus objetivos. Por eso el plan inicial es tan importante.
3. ¿Participará una parte del equipo o todos?
La base de BIM es la cooperación. Sin aceptación y participación de los actores involucrados, gran parte de sus ventajas se pierde.
Cuando las disciplinas trabajan de forma coordinada, con información clara y procesos alineados, es más probable que se materialicen mejoras en tiempo, costo y calidad de coordinación. BIM no debe verse como una práctica aislada de un departamento, sino como una forma de trabajo compartida por quienes generan, revisan, intercambian y usan información del proyecto.
4. ¿Cuáles usos BIM necesitas?
BIM puede aplicarse a muchos usos: modelado 2D y 3D, mediciones, planificación y programación, estimaciones de costos y presupuestos, análisis de eficiencia y energía, gestión y operación de instalaciones, infraestructura, disciplinas mecánicas, eléctricas y de plomería (MEP), estructuras, detección y resolución de interferencias, entre otros.
Definir con precisión cuáles usos BIM son necesarios reduce trabajo innecesario y evita invertir tiempo en procesos que no aportan valor al objetivo principal. No todas las organizaciones necesitan empezar por todo; lo importante es priorizar los usos que responden a sus necesidades actuales y futuras.
5. ¿Qué tan actualizado está tu equipo?
La metodología BIM evoluciona constantemente. Mantenerse al día con nuevos flujos de trabajo, criterios de coordinación y formas de gestionar información puede mejorar la eficiencia del equipo y apoyar una implementación más sostenible en el tiempo.
El objetivo no es perseguir cada tendencia, sino actualizar los conocimientos de manera estratégica. Un equipo que comprende cómo evolucionan los procesos BIM puede adaptarse mejor, tomar mejores decisiones y sostener la mejora continua.
6. ¿Conoces algún experto?
Aprender por ensayo y error es posible, pero puede consumir tiempo y recursos valiosos. Contar con el acompañamiento de alguien con experiencia permite enfocar la implementación, identificar prioridades y evitar errores comunes.
Un experto puede aportar perspectiva sobre lo que realmente se necesita para alcanzar los objetivos de la organización, desde la definición de usos BIM hasta la estructuración de procesos, entregables y responsabilidades. Para conocer BIM por dentro y por fuera, la transferencia de conocimiento desde la experiencia práctica puede marcar una diferencia importante.
Implementar BIM es una decisión de proceso
La implementación BIM exitosa no depende únicamente de comprar software o capacitar a un grupo reducido. Requiere planificación, colaboración, definición de usos, actualización continua y acompañamiento técnico cuando sea necesario.
Hacer estas preguntas desde el inicio ayuda a construir una adopción más precisa, eficiente y alineada con los objetivos reales de la organización.