Implementación BIM en instalaciones: 5 consejos para equipos y propietarios
Las organizaciones que ya han adoptado BIM —especialmente propietarios que construyen, operan y administran múltiples instalaciones— han desarrollado pautas prácticas para orientar una implementación más consistente.
Estas recomendaciones ayudan a que BIM no funcione solo como una herramienta de diseño, sino como una estrategia de información alineada con los objetivos del proyecto, la construcción y la operación del activo.
1. Identificar los objetivos del uso de BIM
El primer paso es definir con claridad para qué se utilizará BIM y cómo ese uso se alinea con los objetivos generales de la organización.
Una práctica útil consiste en describir, en términos simples, la razón por la cual se aplicará BIM en el proyecto. Por ejemplo:
- Reducir errores de coordinación.
- Mejorar la eficiencia del diseño.
- Facilitar la entrega de información para mantenimiento.
- Preparar los datos del activo para su operación futura.
Cuando los objetivos están definidos desde el inicio, es más fácil establecer requisitos claros, medir resultados y asegurar que todos los participantes trabajen bajo una misma visión.
2. Seleccionar los usos BIM del proyecto
Una vez definidos los objetivos, se deben seleccionar los usos BIM más convenientes para el proyecto. Estos pueden incluir, entre otros:
- Coordinación y detección de interferencias.
- Análisis energético.
- Planificación 4D.
- Estimación de costos 5D.
- Gestión de activos.
- Entrega de información para operación y mantenimiento.
Cada uso BIM debe responder a una necesidad específica. No se trata de aplicar BIM de forma genérica, sino de seleccionar los usos que realmente aporten valor al propietario, al equipo de diseño, a la construcción y a la operación del activo.
3. Definir estándares, formatos e intercambio de información
Otro aspecto fundamental es identificar los estándares, formatos y protocolos de intercambio de información que se utilizarán durante el proyecto.
Esto incluye definir si se trabajará con formatos abiertos como IFC, COBie u otros esquemas de intercambio de datos, así como establecer criterios de clasificación, nomenclatura, codificación de activos y estructura de la información.
Contar con estándares claros permite mejorar la interoperabilidad entre plataformas, reducir la pérdida de información y asegurar que los datos generados durante el diseño y la construcción puedan utilizarse posteriormente en la operación y mantenimiento del activo.
4. Identificar roles y responsabilidades
También es necesario definir los roles de cada participante dentro del proceso BIM. Esto implica establecer quién será responsable de generar, revisar, aprobar y entregar la información en cada etapa significativa del proyecto.
Además, se debe indicar qué datos debe aportar cada disciplina, en qué momento y bajo qué nivel de desarrollo o nivel de información.
Esta definición forma parte del Plan de Ejecución BIM, conocido como BEP por sus siglas en inglés: BIM Execution Plan. El BEP ayuda a que cada miembro del equipo comprenda sus responsabilidades y sepa qué se espera de su participación para lograr una entrega BIM ordenada, coordinada y útil para las etapas posteriores del ciclo de vida del activo.
En proyectos donde la información BIM será utilizada para mantenimiento, operación o gestión de activos, esta claridad es aún más importante. Una mala definición de responsabilidades puede provocar vacíos de información, duplicidad de datos o entregables que no cumplen con las necesidades reales del propietario.
5. Revisar y ajustar las pautas según los objetivos del proyecto
Las pautas de implementación BIM deben revisarse periódicamente para confirmar que siguen alineadas con los objetivos del proyecto. A medida que avanza el diseño, la construcción o la preparación para la operación, algunos requisitos pueden necesitar ajustes.
El BEP puede ser desarrollado directamente por el propietario o en conjunto con un consultor especializado en implementación BIM. Lo importante es que el documento refleje las necesidades reales del proyecto, los estándares de la organización y los resultados esperados.
Una herramienta que puede ayudar en este proceso es LOD Planner, ya que permite especificar el nivel de desarrollo del modelo BIM en cada etapa de diseño y construcción, definir quién proporcionará la información y establecer qué estándares se utilizarán para identificar los objetos dentro del modelo.
Este proceso puede refinarse junto con el equipo del proyecto para promover una práctica BIM más coordinada, eficiente y alineada con principios LEAN.
Todo debe quedar documentado en el BEP
Un componente clave para una implementación BIM exitosa es el Plan de Ejecución BIM. Este documento define los roles y responsabilidades del equipo del proyecto y establece pautas detalladas sobre los objetivos BIM, los entregables, los procedimientos de comunicación, los flujos de colaboración y los requisitos de contenido del modelo.
El BEP también debe incluir aspectos como:
- Objetivos BIM del proyecto.
- Usos BIM seleccionados.
- Roles y responsabilidades.
- Estándares y formatos de intercambio.
- Procedimientos de coordinación.
- Frecuencia de reuniones BIM.
- Requisitos de modelado.
- Entregables por etapa.
- Nivel de desarrollo requerido.
- Criterios de revisión y aprobación de la información.
Además, el Plan de Ejecución BIM define el Nivel de Desarrollo, o LOD, requerido para los diferentes entregables del proyecto. Esto puede incluir elementos como paredes exteriores, ventanas, techos, particiones interiores, sistemas MEP, equipos, mobiliario y trabajos exteriores.
Por ejemplo, el BEP puede establecer que las puertas interiores deben alcanzar un LOD 100 durante el diseño esquemático, LOD 200 durante el desarrollo del diseño, LOD 300 en la etapa de documentos de construcción y LOD 500 al momento de la entrega final o facturación.
Cuando estos requisitos están claramente definidos, el equipo del proyecto puede trabajar con mayor precisión, reducir errores, mejorar la coordinación y entregar información útil no solo para la construcción, sino también para la operación y mantenimiento del activo.